La retirada fue fugaz. Apenas el presidente del Tribunal Pedro Roldán Vázquez anunció que los alegatos continuarán hoy, abogados e imputados levantaron sus carpetas y se marcharon raudamente del Palacio de Tribunales.

Mario Mirra descendió rápidamente las escaleras, Ema Gómez caminó directo hacia el ascensor, Nélida González de Escobedo y Rubén Albornoz se fueron por un elevador lateral. Pareciera que con el inicio de los alegatos, la atención de los acusados y sus defensores está puesta en responder las imputaciones. "Vamos a esperar, expectantes, lo que diga la fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo", dijo Cergio Morfil, que charló pocos segundos con Rodolfo Domínguez y Alvaro Zelarayán, y se fue. Hasta el verborrágico Gustavo Morales bajó las escaleras, casi saltando los escalones. Frente a la sala de juicio, sólo quedaron los hijos de Agustín Aráoz y los abogados de la acción civil.

La ansiedad, que predominó al inicio de las jornadas hace casi tres meses, volvió ayer. Y todo indica que se quedará hasta la sentencia.